El conocer acerca de las diferentes leyendas nos permitirán adentrarnos a la época donde se dieron los sucesos mas relevantes de Puebla y de los cuales en la actualidad tenemos el privilegio de ser parte de ellos.
Los Chiles en Nogada
Se
dice que eran tres hermanas de la ciudad de la Puebla de los Ángeles. Al entrar
al ejército trigarante la familia se encontraba en la ciudad de México, por lo
que asistían a las diferentes recepciones y festividades que le ofrecían a don
Agustín de Iturbide y a su guardia, en una de esas reuniones las tres hermanas
fueron enamoradas por apuestos oficiales a quienes correspondieron, no se
imaginaban que muy pronto don Agustín de Iturbide visitaría la ciudad de
Puebla.
Se
dirigieron al templo de las madres contemplativas del convento de Santa Mónica
que eran magnificas cocineras. Las religiosas en el convento platicaban sobre
el platillo original que querían las señoritas, pues en la elaboración
llevarían productos y colores de la bandera mexicana.
El
2 de agosto llegó don Agustín de Iturbide a la ciudad de Los Ángeles, en el
banquete le sirvieron el exquisito platillo de los chiles en nogada,
sorprendiéndose el libertador de este excelente platillo barroco, en Puebla el
28 de agosto de cada año día de san Agustín se sirve este platillo.
China Poblana
Se
supone que a pedido de Diego Carrillo de Mendoza y Pimentel, marqués de Gelves
y virrey de Nueva España, un mercader trajo desde Filipinas una jovencita
indostana que debía estar al servicio personal del virrey.
Esta niña, llamada Mirra, fue raptada por piratas portugueses y llevada a Cochin, en el sur de la India. En ese sitio, escapó de sus raptores y se refugió en una misión jesuítica, donde fue bautizada con el nombre de Catarina de San Juan.
Esta niña, llamada Mirra, fue raptada por piratas portugueses y llevada a Cochin, en el sur de la India. En ese sitio, escapó de sus raptores y se refugió en una misión jesuítica, donde fue bautizada con el nombre de Catarina de San Juan.
Mirra
fue raptada nuevamente por los piratas que la habían sacado de su casa natal, y
en Manila la entregaron a quien luego la llevó a la Nueva España. Pero habiendo
desembarcado en el puerto de Acapulco, en lugar de entregarla al marqués de
Gelves, el mercader la vendió como esclava al poblano Miguel de Sosa por diez
veces el valor que el virrey había prometido por ella.
Catarina de San Juan, o Mirra, siguió vistiendo a la manera de su India natal,
embozada, con un sarí que le cubría el cuerpo completo. Se supone que esta
manera de vestir fue la que dio origen al traje de china. Unos pocos años
después de su llegada, Miguel de Sosa murió, dejando en su testamento la orden
de manumitir a la esclava.
En
Puebla de los Ángeles se le rendía veneración como santa, hasta que en 1691 la
Santa Inquisición debió prohibir las devociones populares. En la actualidad, el
Templo de la Compañía, en Puebla, es conocido como La Tumba de la China
Poblana, puesto que en su sacristía reposan los restos mortales de Catarina de
San Juan.
Popocatépetl e Iztaccíhuatl
En
la mitología azteca, Popocatépetl fue un valiente guerrero quién amaba a la
doncella Iztaccíhuatl.
Existen diversas versiones de la misma leyenda. En una de ellas se cuenta que
la doncella era una princesa, la cuál por ser la más hermosa sería sacrificada
a los dioses para las buenas cosechas, sin embargo el guerrero la amaba y no
podía permitir que la sacrificaran, así que para evitarlo debía huir con ella,
pero cuando escapaban los guardias los descubrieron, y una flecha hirió a la
princesa.
Su amado la tomo en brazos y continuó corriendo, una vez lejos, a salvo, la
recostó sobre el campo, jurándole que la cuidaría por siempre, que esperaría
hasta que ella despertará de su sueño, para poder continuar viviendo su amor.
Pero ha pasado tanto tiempo que los campos y la nieve los han cubierto.
Otra
versión dice que el padre de Iztaccíhuatl (Tezozómoc) lo mandó a la guerra en
Oaxaca, prometiéndole la mano de su hija si este regresaba victorioso (lo cual
el padre de Iztaccíhuatl supuestamente no creía posible).
Iztaccíhuatl recibió noticias de que su amado había muerto en batalla y ella murió de pena. Cuando Popocatépetl regreso y se enteró del trágico destino de su amada, él también murió de tristeza por haberla perdido. Los dioses se conmovieron de ellos y los cubrieron con nieve para transformarlos en montañas.
La montaña Iztaccíhuatl fue llamada "La mujer blanca" ó coloquialmente "mujer dormida", ya que su perfil asemeja a una mujer que yace acostada. Popocatépetl fue convertido en un volcán, que arroja fuego sobre la tierra con una rabia ciega por la pérdida de su amada.
Iztaccíhuatl recibió noticias de que su amado había muerto en batalla y ella murió de pena. Cuando Popocatépetl regreso y se enteró del trágico destino de su amada, él también murió de tristeza por haberla perdido. Los dioses se conmovieron de ellos y los cubrieron con nieve para transformarlos en montañas.
La montaña Iztaccíhuatl fue llamada "La mujer blanca" ó coloquialmente "mujer dormida", ya que su perfil asemeja a una mujer que yace acostada. Popocatépetl fue convertido en un volcán, que arroja fuego sobre la tierra con una rabia ciega por la pérdida de su amada.


















